Ayer soñé que te ibas, y yo te ayudaba a hacerlo.
Con una sonrisa que tranquilizaba mi alma, me pediste que te ayude. Y lo hice. Solo te indique donde y tus dedos borraron el futuro. Ya estaba hecho, el daño producido. Fue un acto de amor incondicional, los dos fuimos una sola persona. Esa anestesia del tiempo duró unos segundos, pocos segundos. En mis brazos descansabas feliz, apoyaste tu cabeza y algo me preguntaste. Fue un momento indescriptible donde te entregabas al amor.
Cerraste los ojos y seguías en mi cuerpo, feliz, en paz, en mi. Comprobé la extinción de la vida, sombras negras recorrían tus venas y apagaban la luz, yo lo sentía. Fue un momento mágico muy cerca de lo común y no había vuelta atrás. Te fuiste. me dejaste, te dejé. Te fuiste y encendiste el proyector del tiempo, ya no estabas conmigo y creaste los recuerdos, abriste la puerta del futuro y dejaste tus fotos adentro.
No es dolor, es una fuerza que me quita el corazón en cada segundo, que tortura a mis emociones cuando te miro abrazada a mí. Me dejaste un mundo nuevo que llora permanente, gris y con un clima cada ves mas frío. Desesperado, perdido, angustiado. Mis días pasan buscándote en algo que no se distinguir entre realidad o ilusión. Me lastima. Que hice... ciego a lo que me hace vivir, no hay explicación.
No voy a descansar hasta encontrar la forma de frenar el tiempo, de cruzar la linea del pasado, de que me lleves a donde estés.
Y si no sucede, habrás sido de todos modos el propósito de mi vida.
Me encanto, muy profundo. Divino.
ResponderEliminar